domingo, 10 de julio de 2011

un posible

 . Lo inconquistable se vuelve rígido. Se relaja en músculo frontal pero sólo por el acto incontrolable de estar tensado. Así, como el suspiro en el viento, un hombre va y emprende viaje. Lo que queda, lo que deja por ser. Lo imaginado en medio de lo radical. Lo instituyente como soporte en un aro de fantasía. Una posible llanura, la oposición de las partes del ruedo de las astas contra los silicios. Se vuelve creíble, se vuelve desorden este montículo de nada que se acaricia como una mixtura de nubes, como el oleaje del cual el vino impregna de sabor las especias. Aquí, por sobre el filo de las llanuras, algunos corderos, algunos pastos secos, pero por sobre todo, luz. Luz cercana y rígida que me lleva con ella y se empeña en amar un amor perdido pero conquistable.

martes, 5 de julio de 2011

La vida se ve proyectada en minúsculos pasos de creación.


 No hay mejor droga que acostarse en silencio a sentirse el viento y la sangre abriéndose dentro del cuerpo. Cómo se acomoda cada músculo, como se ajusta a su debido cauce,  con los ríos de energía que penetran como éxtasis la nada. 
 No soy yo. Nunca fui yo en realidad. Sólo soy yo cuando me transmuto a ese estado. Y siento toda la idiotecés que es lo demás. O todo lo maravilloso que es lo demás porque desde este punto en la cima como en la punta de la montaña, todo se ve fantástico y hermoso. Yo no sé si esta oscuridad me va a curar para siempre. Sólo que lo negro no es negro, ni el silencio es soledad.
 Que se mete dentro de la trama y de las matrices corporales, una piel que es jóven y rugosa, que es la de un niño que se zarandea por sobre la tierra entre los animales y juega. Que es un ser que ya colmado de felicidad eterna espera en la sabiduría de su vejez, toda la hermosa sensibilidad del mundo. Que sus ojos están llorosos, que se vuelca contra la imposibilidad como una estrategia que nadie le dijo. Que así no están hechas las lógicas y los colores, que la esencia es para todos y es de uno. 
 Pienso mientras tanto en cómo se abren las fauces de mi nariz para respirar al justo latido, y como el corazón se apretuja o se ablanda para suspenderse dentro del pecho y las estructuras, con el ritmo y el movimiento con los cuales una palabra lleva a la otra, una idea se mueve en círculos y se bifurca, un color se tiñe, y un olor se hace fragancia de una lejanía que no existe; porque infinita la tenemos en la palma de la mano. Aquí mi homóplato está al borde de descolocarse pero no tiene miedo. Los ligamentos y los tendones que se unen y se rompen tampoco. Se arman. Se deshacen en cada partícula de segundo. En años luz. En biosferas, en bosques lejanos, en Río Paraná y Saltos encantados.
  En la parte izquierda de mi hombro, arriba de mis vértebras, mientras se unían los puentes y los hemisferios de la mente, escucho el chillido de un ser volador que va aterrizando, con su campana y su sonido de lucha avisa su ataque. Piensa que estoy dormido y que los ríos de sangre roja y colorada serán todos para él. Que las capas y las membranas de mis venas serán permeables, blandas y abiertas para su jugoso deseo. Entonces es cuando clava su aguja como lanza de hierro sobre la tierra. Como filtro que chupa todas las raíces y todos los cuajos híbridos, de mi espalda, de mi médula. Lo resisto. Lo dejo estar para sentir la sensación. Dejo que me saque la energía y la luz. Que se filtre su mínimo pico como una jeringa infectada. No lo aguanto. Siento que es una extracción eterna, ya despiadada y turbia, ya moribunda. Maldito mosquito hijo de re mil puta, y la reputísima madre que te re contra re mil parió. Levanto mi brazo que ya estaba embutido sobre la gravedad para agitarlo bruscamente y asesinar al adorable ser. Él, con un sonido quejoso, con un gritito de mufa,con una mueca burlona se aparta huidizo y caliente por no haber terminado su reproducción y tráfico de sangre, partículas, fluidos, bacterias y enfermedades.


FINAL UNO: todo tiene sentido. Soy muy débil y no puedo resistir el mísero pinchazo aletargado y firme de un mosquito. Me vence. Necesito trabajar más. La lucha es eterna. Siempre se mejora. Todo sirve.


 FINAL DOS:  A partir de ese momento pienso que nada tiene sentido.  Que todo puede ser interrumpido por cualquier cosa. Por cualquier cosa. Por las bombas atómicas. Por las tormentas. Por las muertes, por las vidas. Por el hambre en el mundo. Por lo asesinatos y las violaciones. Por las masacres y las catástrofes.  Las bestias, los animales y los mosquitos. 

Que no sirve de nada construir. Que vamos a terminar cayendo. Que se puede disfrutar mientras se lucha pero que no existe una lógica que nos perminta encontrar felizmente los pasos y la creación durante toda la vida. Incluso si pensamos en otras vidas. ///

sábado, 2 de julio de 2011

ese paso

  Estas leñas por atardecer. Este silencio naranja.
  Infranqueable.  Escape del olvido.
  Manzana verde con sabor a limón. Tierra mojada del deterioro.
 Ahora me escapo con un silbido, y con un beso en la frente.
 Con este viento que me cruza, con este Sonda aletargándome los dientes.
 Arrastrándome el alma.

  Lugares tangibles, fieras e insectos mitigables del fondo de la naturaleza.
  En el bajo fondo, de las sombras.  En la profundidad.

 Ese paso, ya lo daré.

 De qué perfil que se forma entre tus clavículas o isquiones te has germinado?
 De qué parte entre el todo de las partes has encontrado tu detalle, tu lugar en el mundo?
 Los milagros decorosos, esas ramas dentro del bosque que quedan dispuestas, quebradas pero firmes como sustento para las mariposas, para los Talas, para las Cinacinas. Ahí está el milagro de la tarde en ese lago, entre mates y olor a agua dulce.
Con olor a sol en la piel.

Ese paso, ya lo daré.

lunes, 27 de junio de 2011

I'd Rather Go Blind

I'd Rather Go Blind

 No hay soberanía sobre esta tierra. Las inmundicias han clavado su arenal en el corazón de la gente. Cúanto tiempo lleva la gente sin hacer ninguna pregunta. Cuánto tarda la señora de Martín en no prender la televisión, en no afianzarse al sueño de los rayos de colores. La infinita fragancia de la que rebosa su frescura, se adormece, se apolilla.Y su vestido de flores también. Luego pasan los camiones de basura, los perros ladrando, los porteros lustrando y baldeando la vereda. Cuántos lustros perdidos en la rutina.
  Allá afuera, cuando el río acontece, hay algunas luciérnagas que todavía transitan las aguas del Paraná. ¿Se puede respirar una brisa tan lejana?
 Las manos frías sobre el fuego. Los fuegos sobre el fuego. El humo del té en el medio de aquel invierno. Las puntas clavadas, las ramas, las libélulas acribilladas sobre el lago verde, por debajo de los acantilados ¿ se puede respirar? ¿o es insalvable esa distancia?
Las hileras de soledad, los puños abarrotados ¿se siente? 
 Son ricas estas galletitas, este membrillo que se moja en este té de tilo, estos scons, estas masitas blancuzcas de harina integral. Pero nada es real. Prendo de nuevo la televisión y encuentro historias mínimas. Escucho un zumbido constante y una música que no es mía. Alguien que me cuenta y es contado. Alguien hablando a un alma vacía.
 Sin embargo una sonido áspero, desgranado. Unas cuerdas que dicen ser mías. Un beso que no es de nadie. Una reflexión. Un grito en medio del rostro de la noche. Huyendo.
 Bebé, lo único que debes hacer, es aprender a llorar.

domingo, 26 de junio de 2011

sobre el puente

  Una respiración que no encontraba escenario para el dolor.
  Tierna mirada ¿de dónde has salido?
   Cuánto me costó encontrarte.

  En los horizontes
  de esos ojos insalvables.
  Por sobre los puentes de la buena memoria.
  Dos corazones se sublevan.  Entristeciendo historia.
  Soslayando los cien fuegos que reactivarán en manos,
  en oportunidades de aquietarse y correr,
   y disparar.
  Y saber que todo en algún punto no tiene ningún sentido
  pero es preciso intentar.

  ¿Qué nos queda sino?
  dos párpados caídos,  
  dos cuerpos sometidos
  a la violencia del cemento.

 Por sobre eso, hay una calamidad que me abrasa.
 Que me impide llegar a donde se producen esos hechos.
 ¿Quién me detiene? ¿Quién me ha puesto los límites, intengibles?
 ¿Hasta dónde confío?

 ¿Quién calentará las manos para este invierno de Junio?
  esos pasos, esas suelas, esos vidrios gastados.
  Esa línea infranqueable donde todo es grito, o calla.

sábado, 25 de junio de 2011

sentado

 Sentado sobre un sillón a la vera de su soledad, un hombre enjuiciado por su desconfianza e inconformidad se aproxima a un silencio que no tiene imagen. No tiene color, y su sentido inaugural es dado por la reminiscencia hacia algunos laberintos de su mente. A partir de eso construye que está sentado bajo el muelle, en el lago, junto al pueblo que tintinea en un oscurecer de un invierno desconsolador. Algunos pececitos todavía revolotean allí abajo, son naranjas y tienen aletas amarillas. Eso le hace recordar la tempera con que coloreaba los cuadros para María.  No tiene voz ni voto ahora pensar en ello. Eso es un recuerdo muerto, sólo importante para las sensaciones del cuerpo, ya sin calor, ya sin prontuario en el cual reposarse.  Ha encontrado sin embargo algunas letanías que le gustaría conservar: los cachorros de Ceferino, el maizal cubriendo la amargura del rencor, los hilos tensados y construidos para pasar tardes grises y de lluvia, sweters y sacos de lana o paño, abarrotados por tiernas y cariñosas manos de abuela Angélica.
 Se mordía al recordar, se mordía los labios, seguía pensando en la nada y en María.
 Se dejó perderse en aquellos brazos que lo despertaban el domingo a la mañana, sin prisa, con una salamandra con robles y nogales secos, con piñas y ramillas sobre las ventanas.
 Todavía faltaba algo más de un mes para estar de nuevo ahí. Y que aquellos inciensos por sobre la tarde trajeran recuerdos. Más recuerdos. Y la mente no paró de repetir.

sábado, 11 de junio de 2011

una cosa


 ////..Una cosa que le escribía a otra cosa, le preguntó sobre otra cosa, le dijo que estaba en algún lugar. Por eso le empezó a hablar de los frutales, de los duraznos en almíbar, de las flores celestes, de las rosas, de la dulzura distante de los momentos. Los frescos y la desconsolada lluvia que mece algunos recuerdos.
  
 De todos modos quería que aprendan lo verdadero de aquel lugar, con sus tramas y sus tejidos, con la  fortaleza y la debilidad. Con la hipocresía de una felicidad debastada por el sin sentido. Por lo maravilloso de todo. Que es tanto que no se pueda abarcar. Que se contempla. Que rebalsa. Que subyuga.

Lo invisible es formado por capas gruesas de colores. Son letargos. Como cueros que se estampan sobre el olor de los caballos, y traen memorias a montaduras y cabalgatas, a jinetes sin razón ni cordura.  Profundas así mueren aquellas imágenes como la conciencia de estar en ese instante en ese lugar./// Como una sabia recorriendo nuestros pies  que no son nuestros, sino los que estamos buscando.  Como tener la boca salada y tener una amargura en el alma.